La organización que anticipa el cambio no improvisa

Una empresa de tecnología triplicó su equipo en dos años. Las condiciones para crecer estaban dadas: demanda sostenida, producto validado, capacidad financiera. Lo que no creció a la misma velocidad fue la estructura. El organigrama seguía siendo, en la práctica, el mismo que cuando eran doce personas: el CEO en el centro de todas las decisiones importantes, equipos que se coordinaban de forma informal, roles que se habían estirado para cubrir responsabilidades que originalmente no les correspondían. 

Las decisiones tardaban el doble, los proyectos se pisaban y el CEO pasaba más tiempo resolviendo problemas internos que pensando en el negocio. Nadie había diseñado una organización para cincuenta personas porque cuando llegaron a cincuenta ya no había tiempo para hacerlo.

¿Le resulta conocido ese momento? La trampa de la estructura improvisada ocurre en casi todas las organizaciones que crecen rápido, y ocurre precisamente porque el crecimiento valida la forma de operar que lo generó. Si funcionó hasta aquí, la pregunta de si va a seguir funcionando no aparece hasta que el costo de no haberla hecho se vuelve imposible de ignorar.

 

¿Anticipa o reacciona?

Una organización es el sistema que convierte las decisiones estratégicas en resultados concretos. Si ese sistema está mal diseñado, ninguna estrategia se ejecuta bien. ¿Cuándo fue la última vez que su organización revisó si su estructura actual sigue siendo la correcta para el negocio que está intentando construir? La mayoría de las empresas revisan su estrategia anualmente. Muy pocas revisan su estructura con la misma frecuencia, y cuando lo hacen generalmente es en respuesta a una crisis, no como ejercicio de anticipación.

Cuando el organigrama no es suficiente

Diseñar una organización con anticipación no significa predecir exactamente cómo va a crecer el negocio. Significa definir qué tipo de decisiones necesitan tomarse con rapidez, quién debe tomar cada tipo de decisión, cómo fluye la información desde donde se genera hasta donde se necesita, y qué capacidades deben estar instaladas antes de que la demanda las exija. La empresa de tecnología del ejemplo eventualmente rediseñó su estructura. Lo hizo bien. Pero lo hizo dieciocho meses después de que la complejidad la había desbordado, con el costo que eso implicó en talento que se fue, clientes que esperaron y oportunidades que se perdieron.

La palanca organizacional no es un tema de recursos humanos. Es una decisión estratégica sobre cómo va a funcionar la organización en el próximo ciclo de su desarrollo. ¿Tiene su empresa esa conversación de forma deliberada, o la estructura que tiene hoy es el resultado acumulado de decisiones tomadas bajo presión a lo largo del tiempo?

Sesión estratégica

Si su organización está creciendo pero las decisiones no fluyen con la velocidad que el negocio necesita, es el momento de revisar el diseño estructural. El equipo de Magio Group acompaña a alta dirección en ese proceso antes de que la complejidad lo haga inevitable. 

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